{"id":9873,"date":"2017-03-09T14:38:23","date_gmt":"2017-03-09T14:38:23","guid":{"rendered":"http:\/\/tractopart.com\/sp\/?p=9873"},"modified":"2017-03-09T14:38:23","modified_gmt":"2017-03-09T14:38:23","slug":"ny-mujeres-derriban-la-desigualdad-en-industria-de-la-construccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tractopart.com\/sp\/ny-mujeres-derriban-la-desigualdad-en-industria-de-la-construccion\/","title":{"rendered":"NY: Mujeres derriban la desigualdad en industria de la construcci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando incursion\u00f3 en la industria de la construcci\u00f3n en 2014, <strong>Guadalupe Aguirre<\/strong> sub\u00eda y bajaba seis pisos por las escaleras llevando a cuestas baldes llenos de agua y materiales que <strong>pesaban hasta 20 libras<\/strong>. Tambi\u00e9n preparaba mezcla de cemento y hacia demoliciones, pero su paga era casi la mitad de lo que ganaban sus <strong>compa\u00f1eros varones<\/strong> haciendo el mismo trabajo.<\/p>\n<p>En un sector marcado por la desigualdad de g\u00e9nero, a <strong>la mexicana<\/strong>, de 25 a\u00f1os, le toc\u00f3 laborar extenuantes jornadas de ocho y 10 horas rompiendo muros <strong>\u201ca mano pelada\u201d<\/strong>, hasta no sentir los brazos en cada golpe con un mazo que pesaba exorbitantemente.<\/p>\n<p>Su empleador la conoci\u00f3 en un restaurante, <strong>trabajando como mesera<\/strong>. La invit\u00f3 a cambiar los platos y cubiertos por el martillo y el serrucho. Le aconsej\u00f3 que probara suerte en la industria de la construcci\u00f3n, porque era seguro que ah\u00ed ganar\u00eda m\u00e1s que sirviendo mesas.<\/p>\n<p>Aguirre fue contratada para limpiar los pasillos y los departamentos reci\u00e9n construidos. Era la \u00fanica mujer entre los obreros, quienes la observaban con desprecio, seg\u00fan recuerda.<\/p>\n<p>\u201cMis compa\u00f1eros dec\u00edan que yo ten\u00eda el cuerpo de una mesera y que por eso deber\u00eda<strong> trabajar de mesera<\/strong>, dec\u00edan que la construcci\u00f3n no era lugar para m\u00ed, ni para cualquier otra mujer\u201d, cont\u00f3 Guadalupe. \u201cYo estaba convencida de que pod\u00eda hacer el trabajo, incluso mejor que ellos, as\u00ed que me empe\u00f1\u00e9 en demostrar que las mujeres no somos<strong> el sexo d\u00e9bil<\/strong>, como ellos supon\u00edan\u201d.<\/p>\n<p>Guadalupe se apresuraba a terminar sus tareas y aprovechaba el tiempo restante para a<strong>prender de sus compa\u00f1eros<\/strong>. Pronto desarroll\u00f3 las mismas habilidades y pas\u00f3 de la limpieza a otras labores que requer\u00edan m\u00e1s esfuerzo y especializaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cLos trabajadores se quejaron, dijeron que yo no pod\u00eda meterme a la construcci\u00f3n, pero el empleador sab\u00eda que lo hac\u00eda muy bien y me dej\u00f3 seguir. Para m\u00ed era un triunfo, aunque no estaba del todo satisfecha\u201d, coment\u00f3 Aguirre. \u201cMis compa\u00f1eros ganaban <strong>$180 por d\u00eda<\/strong> y yo solo <strong>$100 por el mismo trabajo<\/strong> y las mismas horas. Mi empleador dec\u00eda que la paga era justa por mi falta de experiencia, se negaba a aumentarme el salario\u201d.<\/p>\n<div id=\"fsk_splitbox_502_onscreen\">\n<div id=\"fsk_splitbox_502\" class=\"  fsk_splitbox_502\"><\/div>\n<\/div>\n<figure id=\"id=&quot;attachment_1608899&quot; \" class=\"wp-caption\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-1608899 size-full\" style=\"box-sizing: border-box; border: 0px; vertical-align: middle; width: 728px; max-width: 100%; height: auto !important; display: inline;\" src=\"https:\/\/eldiariony.files.wordpress.com\/2017\/03\/obrera3.jpg?quality=60&amp;strip=all&amp;strip=all\" alt=\"\" data-attachment-id=\"1608899\" data-permalink=\"http:\/\/eldiariony.com\/2017\/03\/08\/mujeres-derriban-la-desigualdad-en-industria-de-la-construccion\/obrera3\/\" data-orig-file=\"https:\/\/eldiariony.files.wordpress.com\/2017\/03\/obrera3.jpg?quality=60&amp;strip=all\" data-orig-size=\"1600,1200\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1488638074&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Mujeres construcci\u00f3n NYC\" data-image-description=\"&lt;p&gt;Todav\u00eda las mujeres en la construcci\u00f3n son minor\u00edas. Zaira Cort\u00e9s\/Especial para El Diario&lt;\/p&gt;\n\" data-medium-file=\"https:\/\/eldiariony.files.wordpress.com\/2017\/03\/obrera3.jpg?quality=60&amp;strip=all&amp;w=300\" data-large-file=\"https:\/\/eldiariony.files.wordpress.com\/2017\/03\/obrera3.jpg?quality=60&amp;strip=all&amp;w=940\" data-lazy-loaded=\"true\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Guadalupe Aguirre realizando su trabajo. Zaira Cort\u00e9s\/Especial para El Diario<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Construyendo igualdad<\/strong><\/p>\n<p>Aguirre no es la \u00fanica trabajadora que se ha sentido marginada y discriminada en una industria dominaba por hombres. A su compa\u00f1era y amiga <strong>Karen Nohem\u00ed Cruz<\/strong>, de 24 a\u00f1os, tambi\u00e9n se le neg\u00f3 el derecho de un salario equitativo, seg\u00fan cont\u00f3.<\/p>\n<p><strong>La mexicana<\/strong>, quien lleg\u00f3 a <strong>Nueva York<\/strong> a los ocho a\u00f1os, recuerda que al pedir un aumento de salario que se ajustara al de sus compa\u00f1eros, el empleador respondi\u00f3 que en un a\u00f1o posiblemente le \u201cregalar\u00eda\u201d unos <strong>$10 d\u00f3lares extra<\/strong>.<\/p>\n<p>Lejos de desanimarla, la respuesta del empleador impuls\u00f3 a Karen a demoler muros con la misma velocidad que sus compa\u00f1eros. Sent\u00eda que al mismo tiempo que constru\u00eda, pod\u00eda dar un ejemplo de que s\u00ed puede haber igualdad en la industria.<\/p>\n<p>\u201cYo merezco respeto al igual que cualquier otra trabajadora de cualquier otra industria, pero en la construcci\u00f3n tuve que ganarme ese respeto a pulso y con el sudor de mi frente\u201d, dijo Cruz.<\/p>\n<p><strong>Los trabajadores<\/strong> asumieron que las \u00fanicas herramientas que Karen usar\u00eda ser\u00edan la escoba y el trapeador, por tratarse de una joven de baja estatura y delgada, pero la mexicana a\u00fan recuerda el silencio de asombro y respeto en la construcci\u00f3n cuando los obreros la vieron cargar un peso de hasta<strong> 20 libras sin ayuda<\/strong>.<\/p>\n<p>La <strong>determinaci\u00f3n de Cruz<\/strong> se convirti\u00f3 en la herramienta m\u00e1s poderosa para escalar posiciones y alcanzar el salario justo y equitativo que tanto anhelaba, incluso consigui\u00f3 ganar m\u00e1s que otros trabajadores.<\/p>\n<p>\u201cEn ocasiones el empleador me<strong> delega responsabilidades<\/strong> como supervisar el trabajo y asignar tareas. En un principio, mis compa\u00f1eros eran reacios a seguir las instrucciones de una mujer, pero eso ha cambiado y ahora me ven como su igual\u201d, dijo Karen.<\/p>\n<p>Para Cruz no se trata de una competencia de g\u00e9nero, sino de una lucha por la igualdad en pleno <strong>siglo XXI<\/strong> en la <strong>ciudad de Nueva York<\/strong>.<\/p>\n<p>\u201cDefender mis derechos es defender los derechos de otras mujeres\u201d, afirm\u00f3.<\/p>\n<p><strong>Guadalupe Aguirre<\/strong> y <strong>Karen Nohem\u00ed Cruz<\/strong> son l\u00edderes de trabajadores de la organizaci\u00f3n <strong>Workers Justice Project<\/strong> (WJP).<\/p>\n<p>El 40% de los miembros de WJP son obreros de la construcci\u00f3n, pero no hay cifras de cu\u00e1ntas son mujeres, dijo<strong> Ligia Gualpa<\/strong>, directora ejecutiva.<\/p>\n<figure id=\"id=&quot;attachment_1608905&quot; \" class=\"wp-caption\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-1608905 size-full\" style=\"box-sizing: border-box; border: 0px; vertical-align: middle; width: 728px; max-width: 100%; height: auto !important; display: inline;\" src=\"https:\/\/eldiariony.files.wordpress.com\/2017\/03\/obreras1.jpg?quality=60&amp;strip=all&amp;strip=all\" alt=\"\" data-attachment-id=\"1608905\" data-permalink=\"http:\/\/eldiariony.com\/2017\/03\/08\/mujeres-derriban-la-desigualdad-en-industria-de-la-construccion\/obreras1\/\" data-orig-file=\"https:\/\/eldiariony.files.wordpress.com\/2017\/03\/obreras1.jpg?quality=60&amp;strip=all\" data-orig-size=\"3999,2459\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;2.8&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;DMC-FZ200&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1476904723&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;6.2&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;250&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.016666666666667&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Mujeres construcci\u00f3n NYC\" data-image-description=\"&lt;p&gt;Muchas trabajadoras se han convertido en activistas de las obreras. Zaira Cort\u00e9s\/Especial para El Diario&lt;\/p&gt;\n\" data-medium-file=\"https:\/\/eldiariony.files.wordpress.com\/2017\/03\/obreras1.jpg?quality=60&amp;strip=all&amp;w=300\" data-large-file=\"https:\/\/eldiariony.files.wordpress.com\/2017\/03\/obreras1.jpg?quality=60&amp;strip=all&amp;w=940\" data-lazy-loaded=\"true\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Nilsia Ceballos (izq.), Karen Cruz y Guadalupe Aguirre, se han convertido en activistas de las obreras. Zaira Cort\u00e9s\/Especial para El Diario<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>\u201cMujer vestida de hombre\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Al igual que la feminista puertorrique\u00f1a<strong> Luisa Capetillo<\/strong>, quien desaf\u00edo los par\u00e1metros sociales al vestir pantalones en una \u00e9poca que s\u00f3lo permit\u00eda a las mujeres llevar falda, la ecuatoriana <strong>Olivia Soto<\/strong> tambi\u00e9n ech\u00f3 abajo el \u201cconcepto de superioridad\u201d de sus compa\u00f1eros al \u201cvestir como hombre\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEn un principio, mis compa\u00f1eros no me ve\u00edan como una colega, sino como una mujer vestida de hombre, con botas y casco. Yo no era nueva en la industria, aprend\u00ed mucho en <strong>Ecuador<\/strong> cuando ayud\u00e9 a construir la casa de mi hermano\u201d, dijo Soto, de 38 a\u00f1os. \u201cDesde all\u00e1, en mi pa\u00eds, me enfrent\u00e9 al concepto de superioridad masculina. Las mujeres no solo estamos para cocinar y criar beb\u00e9s. Yo puedo hacer cualquier trabajo que haga un hombre, soy tan capaz y tan fuerte como ellos\u201d.<\/p>\n<p>Soto, una l\u00edder de la organizaci\u00f3n <strong>New Immigrant Community Empowerment<\/strong> (NICE), dijo que no teme al trabajo duro. Para ella es un triunfo terminar la pesada jornada laboral cubierta de polvo y escombros, pues cada part\u00edcula simboliza el esfuerzo de una madre por sus hijos, pero tambi\u00e9n la lucha de una mujer por la equidad.<\/p>\n<p>\u201cMe hice respetar y me gan\u00e9 una posici\u00f3n digna en la industria. Ahora puedo ganar m\u00e1s de $1,000 d\u00f3lares en una buena semana, luch\u00e9 por una paga justa. El esfuerzo es doble para las mujeres, por eso estoy muy orgullosa de lo que he conseguido\u201d, indic\u00f3.<\/p>\n<p>Soto, una residente de <strong>Woodside<\/strong>, en <strong>Queens<\/strong>, env\u00eda remesas a <strong>Ecuador<\/strong> para sus padres y sus tres hijos, uno de ellos universitario.<\/p>\n<p>\u201cSoy independiente gracias a la industria de la construcci\u00f3n\u201d, dijo.<\/p>\n<p><strong>Por justicia laboral<\/strong><\/p>\n<p>La labor de la paname\u00f1a <strong>Nilsia Ceballos<\/strong>, de 42 a\u00f1os, no se limita a la demolici\u00f3n, acabados y pintura. La madre de dos adolescentes es una defensora de la justicia laboral y la seguridad en el trabajo.<\/p>\n<p>Ceballos, al igual que Guadalupe y Karen, es una l\u00edder de la organizaci\u00f3n <strong>Proyecto Justicia Laboral. Luego<\/strong> de obtener la tarjeta de la <strong>Administraci\u00f3n de Seguridad y Salud Ocupacional<\/strong> (OSHA) y gracias a su experiencia de cuatro a\u00f1os en la industria de la construcci\u00f3n, la trabajadora se ha convertido en maestra para sus compa\u00f1eros.<\/p>\n<p>La residente de <strong>Sunset Park<\/strong>, en <strong>Brooklyn<\/strong>, es la instructora de seguridad laboral de grupos de hasta 50 trabajadores varones. Conoce cada aspecto en el tema, desde c\u00f3mo ajustar un casco hasta c\u00f3mo armar un andamio.<\/p>\n<p>La original de Col\u00f3n, <strong>Panam\u00e1<\/strong>, se ha convertido en un referente en su lugar de trabajo. \u201cMuchos compa\u00f1eros se sienten amenazados por mis habilidades, creen que les quitar\u00e9 el empleo porque soy realmente buena en lo que hago. Estoy orgullosa de haber alcanzado este nivel y ahora ser yo la que da los concejos\u201d, dijo Ceballos.<\/p>\n<p>\u201cMi sue\u00f1o es ganar un salario de $40 la hora, que mi trabajo sea verdaderamente apreciado y respetado. Conseguir un salario as\u00ed ser\u00eda esperanzador para otras mujeres. Somos pocas en la industria, para m\u00ed representa abrir puertas a otras compa\u00f1eras\u201d, destac\u00f3 Nilsia, quien domina varias \u00e1reas de la construcci\u00f3n, pero va por m\u00e1s y entre sus metas destaca la justicia laboral y la igualdad para las mujeres de la industria.<\/p>\n<p>\u201cEstamos echando abajo los estereotipos. Se equivoca quien diga que una mujer no puede llevar casco y botas y demoler paredes y poner pisos de azulejo\u201d, sostuvo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>fuente:http:\/\/eldiariony.com\/2017\/03\/08\/mujeres-derriban-la-desigualdad-en-industria-de-la-construccion\/<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; Cuando incursion\u00f3 en la industria de la construcci\u00f3n en 2014, Guadalupe Aguirre sub\u00eda y bajaba seis pisos por las escaleras llevando a cuestas baldes llenos de agua y materiales que pesaban hasta 20 libras. 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